domingo, 8 de agosto de 2010

Incendios en Rusia

La situación en Rusia cada vez es más delicada. Esta zona sigue sumergida en un verano realmente cálido -con temperaturas que rebasan en más de cinco grados la media- que ha encendido la chispa de la impotencia y la frustración. El 26 de julio el mercurio del antiguo observatorio moscovita llegó a marcar 37.2º. Esto supone un registro de récord, puesto que la anterior marca máxima estaba fijada el año 1920 en los 36.8º. Otro dato, en Bycovo (pueblo situado al sudoeste de la capital rusa) las temperaturas ascendieron hasta los 39º.

Estos registros serían meramente anecdóticos si hubieran sido puntuales, pero el mes pasado en Rusia se superó la barrera de los 35 hasta siete veces cuando lo normal es que lo hagan en tan sólo una ocasión, ¿las consecuencias? La superior insolación y el calor han secado la masa forestal haciéndola más proclive al fuego. Desde el comienzo del verano se han contabilizado casi 400 incendios forestales.

Y los quince más graves han arrasado un total de 20.756 hectáreas de bosque. Esta situación ha provocado una densa niebla, portadora de humo y cenizas, que ha colonizado las calles de Moscú. El jefe de la Clínica Internacional SOS, doctor Doug Stevens, comentó a los medios -entre ellos la BBC- que las condiciones eran peligrosas y que los habitantes de la capital deberían permanecer en el interior de sus casas el mayor tiempo posible, limitar la actividad física y usar máscaras en caso de salir a la calle. Además, al margen de los hipotéticos trastornos físicos, el humo ha aumentado los accidentes de tráfico y ha provocado retrasos y anulaciones de vuelos en varios aeropuertos. Pasemos a analizar la evolución meteorológica futura.


En el gráfico superior podemos observar la situación actual y futura de las temperaturas a 850hpa (a unos 1500 metros sobre el nivel del mar), un indicador crucial para saber la evolución del mercurio en la superficie. La línea roja más gruesa representa la media de las temperaturas que se suelen registrar en Rusia en estas fechas, mientras que las más finas hacen referencia a la evolución futura prevista por diferentes modelos meteorológicos. Un simple vistazo basta para darse cuenta de que en estos momentos la temperatura está bastante por encima de la media. También, de que esta situación no cambiará al menos hasta el 13 de agosto y que tendremos que esperar hasta la segunda mitad de mes para estar en los registros normales. Como ven el análisis no es muy halagüeño, así que habrá que encomendarse a la irregularidad del caos meteorológico para que cese cuanto antes esta situación. ¿Me acompañan, para subir el ánimo, con lo nuevo de Brandon Flowers?




lunes, 19 de julio de 2010

Noche tropical, "el terror de las camas"

Las noches tropicales son muy habituales en la costa este de la Península Ibérica. De hecho, seguro que desde hace días muchos de ustedes las están sufriendo con algo de insomnio y desesperación por la continua sensación de bochorno. La naturaleza de esta expresión, que tanto aparece estos días en los medios y distintas predicciones, se reduce a una simple barrera numérica en el mercurio: los 20º. Cuando la temperatura mínima no baja durante la noche de esta cifra se dice que estamos ante una noche tropical.
Las brisas y el mar tienen mucho que decir sobre este tema. El primer fenómeno, que durante el día se convierte en un respiro, en las noches de verano suele ser un mal aliado. La temperatura del mar con el paso de las jornadas cada vez es más alta y esto se traduce en vientos marítimos más cálidos. Este factor es un cocktail explosivo: noches insoportables de altas temperaturas y altos índices de humedad. Filosofía pura, no todo puede ser bueno, un mar cercano en ocasiones nos refresca pero en otras nos calienta. Sean bienvenidos a la rigurosa y excéntrica ley de la compensación.

jueves, 17 de junio de 2010

¿Qué ven en esta imagen?

¿El efecto de un filtro fotográfico en la toma de una foto del sol? ¿Un arco iris visto desde su base? O quizás, ¿una imagen publicada por la NASA de una formación estelar? No, no es nada más lejos de lo que se pudo observar el pasado domingo en Xàbia. Es un halo solar. Este fenómeno, consistente en una circunferencia luminosa que se produce alrededor del sol, es producto de la refracción que provocan pequeños cristales de hielo en suspensión en la Troposfera. Un par de datos más, estos halos tienen habitualmente un radio de aproximadamente 22 grados y presentan en el borde interior una coloración rojiza. La fotografía fue tomada junto al Cabo de la Nao, sobre las 12 del mediodía. En la parte superior de esta segunda foto se pueden observar las nubes del tipo cirro (altas y traslúcidas) que produjeron este efecto.

martes, 15 de junio de 2010

¿Cómo se forman las tormentas? El "efecto barrera"

Llega el verano y con él la temporada de tormentas. Aquí les vamos a otorgar una mirada curiosa, una explicación divulgativa. Rayos, intensas rachas de viento, lluvias de espectacular virulencia, granizo ¿saben cuáles son las causas de estos espectaculares fenómenos? Hoy les vamos a hablar de una de ellas: el "efecto barrera". En esta explicación mostraremos unos cuantos factores que son los más importantes pero no los únicos. Empecemos con los ingredientes. Primero necesitamos viento, eso sí, con un par de premisas: mejor si es cálido y si además tiene un alto índice de humedad -esto último es una de las cosas fundamentales-. En segundo lugar, una barrera montañosa lo suficientemente alargada y abrupta que obligue a ascender al viento. Y por último, inestabilidad en las capas medias y altas: aire frío y -normalmente- presión baja. La interacción de estos factores facilitarán mucho el desarrollo de las tormentas.


En general, cuando una masa de aire choca contra una elevación del terreno queda retenida, pero si el flujo persiste, en ocasiones se ve obligada a superar el obstáculo de forma vertiginosa. Si finalmente tiene la suficiente fuerza como para escalar la montaña acaba ganando altura enfriándose de forma drástica y produciendo el fenómeno de la condensación -creación de la nube y posterior precipitación-. La eficacia de este proceso aumenta si el mar está cerca del relieve y aporta la humedad suficiente para el desarrollo del núcleo nuboso. Si todos estos ingredientes coinciden y encuentran las condiciones de inestabilidad necesarias en altura, " voilà!", acaba derivando en las habituales tormentas estivales. Para finalizar una importante puntualización, los chubascos resultantes se producirán justo en la ladera que recibe el empaque del viento cálido y húmedo.