Una primera explicación a este extraño fenómeno se puede encontrar en las montañas que circundan a esta localidad cordobesa. Los relieves cercanos a esta población podrían haber provocado un efecto que se conoce como forzamiento orográfico. Determinados puntos de montaña obligan a ascender por sus laderas el aire cercano a la superficie, más cálido y húmedo, hasta que se encuentra con la masa fría e inestable disponible en capas más altas. Esta interacción produce una rápida condensación y precipitación (http://meteovision.blogspot.com/2010/06/como-se-crean-las-tormentas-tema-1.html) .
En este caso las montañas del norte de la población podrían haber obligado a la tormenta a quedarse estacionaria sobre este punto -generándose una y otra vez la interacción entre la masa de aire cálida y la fría- descargando fuertes precipitaciones hasta el total consumo de la energía disponible.
Con ello los barrancos no aguantaron el gran caudal al que se vieron sometidos y se desbordaron justo antes de llegar a este pueblo cordobés (en parte causado por las obras de acondicionamiento de la travesía urbana en la N-331, una inoportuna coincidencia). ¿El resultado? Calles convertidas en verdaderos ríos capaces de arrastrar cualquier cosa que se interponga en su camino. El dato trágico: tres personas no pudieron evitar la avalancha de agua y lodo y perdieron la vida. Esperemos que esta triste noticia sirva para hacernos conscientes de lo pequeños que somos ante nuestro entorno y que empecemos a tenerlo en cuenta.



Estos registros serían meramente anecdóticos si hubieran sido puntuales, pero el mes pasado en Rusia se superó la barrera de los 35 hasta siete veces cuando lo normal es que lo hagan en tan sólo una ocasión, ¿las consecuencias? La superior insolación y el calor han secado la masa forestal haciéndola más proclive al fuego. Desde el comienzo del verano se han contabilizado casi 400 incendios forestales.
Y los quince más graves han arrasado un total de 20.756 hectáreas de bosque. Esta situación ha provocado una densa niebla, portadora de humo y cenizas, que ha colonizado las calles de Moscú. El jefe de la Clínica Internacional SOS, doctor Doug Stevens, comentó a los medios -entre ellos la BBC- que las condiciones eran peligrosas y que los habitantes de la capital deberían permanecer en el interior de sus casas el mayor tiempo posible, limitar la actividad física y usar máscaras en caso de salir a la calle. Además, al margen de los hipotéticos trastornos físicos, el humo ha aumentado los accidentes de tráfico y ha provocado retrasos y anulaciones de vuelos en varios aeropuertos. Pasemos a analizar la evolución meteorológica futura.
Las brisas y el mar tienen mucho que decir sobre este tema. El primer fenómeno, que durante el día se convierte en un respiro, en las noches de verano suele ser un mal aliado. La temperatura del mar con el paso de las jornadas cada vez es más alta y esto se traduce en vientos marítimos más cálidos. Este factor es un cocktail explosivo: noches insoportables de altas temperaturas y altos índices de humedad. Filosofía pura, no todo puede ser bueno, un mar cercano en ocasiones nos refresca pero en otras nos calienta. Sean bienvenidos a la rigurosa y excéntrica ley de la compensación.